EL CORAZÓN DELATOR
Edgar Allan Poe

No era Poe como el minotauro de Nathaniel Hawthorne, aquel minotauro que estaba hambriento y se decía a sí mismo lo miserable que era y cómo quería comerse a todo el mundo. No, Poe era más bien como nuestro Te-seo: se sostenía con el hilo de Ariadna.

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